Esperando
recibir siempre algo a cambio, la sociedad ha caído en una profunda
crisis social de doble moral infectada por la corrupción que con
movimientos propios al igual que un flagelo ha logrado contagiar en primer
lugar a la clase política, en segundo lugar a los grupos de jueces de las altas cortes y en general a
todos los grupos sociales a grados tan altos que ya no esperan algo si no que
lo más común es oír decir. ¿Cómo voy yo ahí? Y como tal a afectado el
desarrollo de nuestros pueblos.
Leyendo la Constituyentes por la paz con
justicia social (2013) por la agencia de prensa rural. Reunidos con las
distintas organizaciones sociales en la
escuela San Luis Gonzaga del Municipio de Puerto Wilches en agosto del 2013
concluyeron que. “En la corrupción que ha permeado hasta asociaciones y
cooperativas con ventas de cupos de trabajo”. En perjuicio de los habitantes más pobres quienes tiene que
comprar los cupos a precios altos y en beneficio del bolsillo de los directivos
de estas organizaciones que los representan. “La justicia exige más que la
distribución justa de los bienes materiales.” Autores modernos referenciados
por Caroline Guibet.
Las juntas de acción
comunal, los comités de desempleados y las cooperativas de trabajo asociado,
organizaciones sociales que nacieron como una necesidad para defender los
derechos de los ciudadanos fueron infectadas por la corrupción en nuestro municipio,
a tal punto que la competencia para llegar a cargos directivas está
influenciada por el único interés de llegar a manejar los cupos que ofrecen las
empresas contratistas de la estatal petrolera. Donde se pierde la lucha por la
igualdad. “Como otra diversidad humana es la lucha por la igualdad.” Coolin
Bernes & Geof Mercer
El caso de la compañera
Carmen es un caso que con alguna frecuencia se presenta en las empresas
privadas, empresas de economía solidaria, empresa administradoras de conjunto
de vivienda urbana que al haber sido infectadas por la corrupción (conjunto de
antivalores) que no permiten el bien común, si no que interpone los intereses
personales y egoístas que pasaron a formar parte de sus valores sin importarle
las consecuencias de sus acciones. Es que
“estamos ya desmoralizados por los escándalos de corrupción y la gente piensa
que si no se hubiera ido el dinero mejor nos hubiera ido o por lo menos
distinto” Cortina.A (2014).